Muchas personas aprovechan el año nuevo para proponerse nuevos retos y añadir algo mas a su agenda.
Cosas como“ el año que viene me apunto a inglés, a yoga, pasaré mas tiempo con mis hijos, hare un viaje”… Pero para hacer mas cosas, tendrás que renunciar también a algo, ¿no crees?.
A veces vamos llenando la mochila y no nos damos cuenta de que su peso no nos permite avanzar.
Hace ya tiempo que me repito el mantra “ menos es mas” y me gusta, me funciona.
El simplificar me libera, me alivia, me hace mas ligera y al mismo tiempo mas poderosa.
Este año, inspirada por Valentina, y su artículo “Este año renuncio a un par de cosas”de su blog minimalista Vale de Oro, he decidido vaciar un poco mi mochila, y renunciar a cosas que realmente me quitan tiempo y energía.
Renuncio a decir si, cuando en realidad quiero decir no.
Renuncio a poner sonido a mi móvil.
Renuncio a sentirme intimidada por tener que llamar por teléfono.
Renuncio a mucha de la ropa que tengo en mi armario.
Renuncio a esconder mis sentimientos.
Renuncio a cocinar dos veces al día.
Renuncio a ser la madre perfecta, la esposa perfecta, a tener la casa perfectamente limpia y ordenada, a cualquier tipo de perfección, no me gusta.
Renuncio a mi miedo a conducir.
Renuncio a tener que pararme a pensar, cuando realmente me apetece ser espontánea.
Renuncio a sentirme culpable por algo que realmente ha salido de mi corazón.
La verdad es que me gusta mucho la idea de renunciar a cosas con las que no estoy cómoda. ¿Y a ti? ¿Te apetece?.
Gracias Valentina.

