Yoga para una columna fuerte y sana

Yoga para una columna fuerte y sana

Como ya hemos hablado en algunos artículos, el yoga nos aporta una serie de beneficios que mejoran nuestra calidad de vida en tres niveles; físico, emocional y espiritual o corazón, como a mi me gusta llamarlo.

Hay muchas personas que creen que el yoga es una actividad que solo sirve para relajarse cuando uno esta estresado, pero una vez que decides empezar a practicarlo, puedes sentir los beneficios que de una forma transversal van influyendo en los tres niveles antes mencionados.

Hoy me gustaría hablar sobre el metabolismo óseo y la espalda ya que muchas personas tienen problemas en esta zona ya sea; por estrés, por no tener una higiene postural en su vida diaria, o por falta de ejercicio.Los dolores puede ir desde la zona cervical, pasando por espalda alta, y baja.

El yoga influye en la construcción de masa ósea y la conservación de unos huesos sanos y fuertes.

Durante la práctica, hacemos rotaciones de las articulaciones y de la columna vertebral en diferentes direcciones, disminuyendo el deterioro y la rigidez, y mejorando nuestro estado articular y óseo.

Con la practica de asanas mejoramos nuestra movilidad articular, aumentado esta capacidad prevenimos la artritis degenerativa. También conseguimos nutrir los discos intervertebrales, previniendo protusiones o aplastamientos, o en el peor de los casos hernias discales que comprimen los nervios y provocan unos dolores terribles, que merman y limitan nuestra capacidad de movimiento. La extensión de columna, flexiones y torsiones, nos permiten mantener los discos intervertebrales flexibles.

Las posturas de equilibrio nos obligan a mantener el peso de nuestro cuerpo, generando una tensión sobre el hueso que activa las células osteocíticas que producen una reabsorción ósea, y también activan las células osteoblásticas que son formadoras de hueso, produciendo un equilibrio entre la reabsorción y la formación ósea previniendo así posibles fracturas en nuestros huesos.

Las técnicas de yoga ejercen una influencia directa sobre el sistema nervioso autónomo que esta conectado con el hipotálamo (el celebro emocional).

Con la práctica de asanas (posturas de yoga) y pranayama (ejercicios de respiración) conseguimos:

 – Masajear y estimular los tejidos de las glándulas endocrinas, lo cual favorece una descarga mas equilibrada de las hormonas, como en el caso del cortisol o hormona del estrés, lo que nos ayuda a mantener el calcio en los huesos.

 – Regular el funcionamiento de las hormonas sexuales masculinas y femeninas, muy importantes en el crecimiento longitudinal de los huesos y en el cierre de los cartílagos de crecimiento, entre otros factores.

 – Mejora el proceso de transición en la menopausia, equilibrando el funcionamiento de ovarios, hipotálamo y pituitaria, disparadores del sistema endocrino que producen una serie de cambios importantes en la vida  mujer durante esta etapa.

En resumen podemos decir que la practica de yoga equilibra la generación de estrógenos, progesterona, calcio y niveles de adrenalina, lo que ayuda a que los huesos adquieran densidad y prevengan el envejecimiento prematuro y pérdida ósea.

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