Haz pequeñas paradas

Haz pequeñas paradas

Es cierto que el ritmo de vida actual nos exige mucho. Todo está planificado, horarios laborales, cole, actividades extra escolares, comidas… Pasamos el día sin parar y la mayoría del tiempo corriendo.
Andamos dentro de esa espiral de ˝no tengo tiempo…” tengo que…”

Os escribo este artículo tras una escapada de cinco días frente a las aguas del Atlántico, que este año me saben a gloria. Quizá cinco días para muchas personas sea poco, pero para mi han sido una bendición, ya que he conseguido desconectar de mi rutina diaria.

Simplemente me he limitado ha hacer cosas sencillas, pero de verdad, con los cinco sentidos.
He salido de viaje tranquila y sin expectativas, abierta a cualquier opción.
He paseado, sintiendo la arena bajo mis pies, el agua fresca, el suave viento en mi pelo.
Me he sentado, observando sin juzgar, y dando gracias por lo que tenía a mi alrededor en ese momento.
He respirado profundamente, sintiendo el olor del mar.
He disfrutado de la compañía de mi familia y amigos!
He vivido en el aquí y ahora.

Tras esta experiencia te propongo una práctica sencilla y asequible para tu día a día.

Intenta hacer pequeñas paradas conscientes a lo largo del día, en cualquier momento y lugar.
Se trata de poder tener pequeños espacios para conectar, desconectar y sentir….
Disfruta de unos minutos de silencio, de paradas que te ayudarán a descargar tensión.

Presta atención de manera activa en el momento presente, busca instantes para observar sin juzgar, para respirar, para meditar, para conectar con tu interior, o simplemente sentir.

Tan solo un minuto

Esta es una práctica muy sencilla: siéntate, cierra los ojos y respira… Cuando tu cuerpo este suelto intenta mantener la atención en la respiración, seguro que aparecerán pensamientos, pero tu respira… deja que pasen sin detenerte en ninguno en concreto. Mantén el foco en tu respiración durante un minuto.

Tras ese minuto lentamente vuelve a tu rutina.

 
 
 

En Con-tacto

Siéntate, cierra los ojos, apoya suavemente tus manos en forma de cuenco sobre ellos, suelta también los codos, para que los hombros estén suaves, mantenlo durante varios minutos mientras respiras de manera consciente. Esta práctica tan sencilla te ayudara a relajar la tensión ocular… también puedes masajear la cabeza y la cara,  abre suavemente la boca, relaja la mandíbula… sigue hacia el cuello y los hombros.Otra práctica que me encanta es en el momento de la ducha. Simplemente siente la temperatura del agua en tu piel, la espuma resbalando por tu cuerpo… respira… observa como los músculos se van relajando o activando según la temperatura del agua… disfruta de la sensación de libertad que aporta el estar desnudo/a… te aseguro que es un verdadero placer.Tomate un te, o lo que te apetezca, saboréalo, paladeado, huélelo, disfrútalo…

Muévete

Si pasas mucho tiempo sentada/o, levántate, muévete, puedes hacer unos minutos de yoga suave, algo simple. Incluso puedes bailar, a mi me encanta… pon tu música favorita y siéntete libre.

También puedes hacer un paseo consciente, aunque sea corto, prestando atención a cada paso y a la respiración.

Respira

El Pranayama también es una práctica sencilla y muy efectiva para pequeños momentos. Prueba Ujjay, que te ayudará a focalizar tu atención, o Naddi Sodhana, para equilibrar los dos hemisferios cerebrales.

Todas estas propuestas son asequibles, no importa si duran mas o menos, tampoco importa el lugar, lo importante es que aumentan tu conciencia, y eso es genial!!.

Feliz práctica!!

Foto: Gabrielle Strijewski

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